La llave de casa en mi móvil

Cada vez que salgo de casa hay un ritual que nunca se me olvida hacer, es una mera comprobación, pero si alguien la ve desde fuera parece un pseudobaile, al estilo de la Macarena de Los del Río. Me toco los bolsillos como si estuviera buscando algo y compruebo con números que tengo 3 elementos casi vitales para el ser humano hoy en día: las llaves, la cartera y el móvil.

Esa necesidad de estar hiperconectados ha dado pie a que tengamos encima ese pequeño aparatito, pequeño si no te compras alguno de los enormes cacharros de última generación que se asemejan más a una tablet que a un teléfono, estas terminales te mantienen vigilado las 24 horas y te permiten convertirte en un acosador casi sin quererlo. Pero, bromas aparte, lo grandioso que tienen los smartphones de la actualidad es que si lo deseas puedes manejar todo desde ahí. Desde conectarte a Internet, algo que hacemos casi cada día, a manejar los electrodomésticos de casa, con los teléfonos móviles todo es posible. Una tarde se lo comentaba a un amigo que es cerrajero en Santander y me sorprendió como al verle, no llevaba una sola llave en sus bolsillos. Para el coche usaba la tarjeta que trae y para casa, mi amigo el cerrajero Alicante había instalado una de esas cerraduras electrónicas que funcionan vía bluetooth, increíble, pensé yo; cómo una persona que se dedica al mundo de las cerraduras, llaves y demás, había dejado lo analógico para pasarse a lo digital. Lo bueno es que si tiene algún problema, puede recurrir a su kit de herramientas, pero alguno de nosotros, todavía somos reticentes a dejar la apertura de nuestra casa a un elemento el cual se queda sin batería a las 4 horas, no es por miedo a la tecnología, la llevo usando desde que tenía 3 años, pero es más que nada porque algo analógico me resulta más seguro que un elemento que puede piratearse con la facilidad con la que se piratea todo en estos tiempos.

Sea por lo que fuere, a mi amigo no le ha pasado nada aún y sigue tirando de móvil hasta para entrar en casa, pero yo, todavía me lo pienso antes de cambiar mi cerradura, sigo feliz haciendo mi pequeño baile antes de salir de casa.

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