El WiFi, conexión de respaldo necesaria para los móviles
Los frecuentes colapsos en las redes de telefonía móvil se han hecho más evidentes si cabe con la aparición de los smartphones. Teléfonos que gestionan grandes conexiones de datos en una red de telefonía móvil que en un principio no se diseñó para ello, han hecho disminuir la calidad del servicio a los usuarios. Frecuentes cortes en las llamadas, falta de cobertura, espera en el envío y recepción de datos o saturación de las líneas, empiezan a ser un problema para las operadoras, que siguen ganando clientes con este tipo de conexión y por tanto aumentando el tráfico a través de su propia red.
Para ello la conexión WiFi está sirviendo ya para aliviar un poco el congestionado tráfico de las estaciones base de telefonía. Muchos terminales disponen ya de sistemas automáticos que conmutan inmediatamente y canalizan el tráfico de datos a través de una WiFi cuando la detectan disponible. Esta función, en muchas ocasiones transparente para el usuario, descongestiona las redes hasta tal punto que las propias operadoras están desplegando grandes redes Wi-Fi en los principales núcleos urbanos del mundo para que sus estaciones base de móvil no soporten todo el tráfico.
El mayor problema que está apareciendo por el momento es la autenticación de los usuarios. Las operadoras que despliegan este tipo de redes WiFi quieren, en su mayoría, permitir el acceso únicamente a los clientes de su compañía. Esto obliga a que éstos, a la hora de acceder, tengan que pasar por una pantalla de Login que disuade a muchos usuarios de utilizar la red WiFi por lo lento del proceso. Una solución a este problema son las tarjetas SIM inteligentes, que loggean automáticamente y de las que os hablaremos en un próximo artículo.
Un ejemplo del ingenio de optimización de las redes de datos alternativas a la telefónica es el caso de Free Mobile, que quiere que sus usuarios puedan utilizar el ancho de banda sobrante de los clientes de ADSL de la compañía madre. Hasta ahora Free lo ofrecía como un servicio adicional para los abonados al ADSL. Con la incursión en el sector de la telefonía móvil, este proceso se automatizaría en los dispositivos móviles, que alternarían la conexión a internet por Wi-Fi o banda ancha móvil según donde se encuentren y las redes que haya diponibles.
En EE UU la voz cantante la llevan desde hace unos años los operadores de cable: Cablevision, Time Warner Cable, Comcast y recientemente Bright House. Cada uno mantiene una red de hotspots o puntos Wi-Fi para sus clientes a la que pueden igualmente acceder los usuarios de los otros operadores de este grupo, sin ningún coste adicional. Los operadores de cable, a pesar de que la mayoría no comercializa servicios de telefonía móvil, ofrecen este servicio a sus clientes como parte de sus paquetes de conectividad de banda ancha fija y servicios audiovisuales.
Los operadores de telefonía móvil están superando los recelos iniciales hacia el Wi-Fi. AT&T ha desplegado una red de hotspots en locales como McDonald’s o Starbucks, a los que una gran parte de sus clientes pueden conectarse gratuitamente. También comercializa tarifas planas, de un día o mensual, para que cualquier persona pueda utilizar su red. Verizon ha seguido el ejemplo de AT&T, pero el número de hotspots desplegados es aún menor que su rival y los puntos por el momento se han situado en lugares céntricos.
En el Reino Unido, Telefónica ha apostado por el Wi-Fi, pero con una estrategia distinta. Su filial, O2, desde hace un año está instalando puntos de acceso Wi-Fi por todo el país, especialmente en Londres. La diferencia es que en este caso cualquier persona con un dispositivo con conexión Wi-Fi puede acceder gratuitamente a la red de O2, al menos de momento. O2 basa su fuente de ingresos en los comerciantes de cda zona donde instala un punto de acceso WiFi, a los que ofrece publicidad en la pantalla de loggeo a cambio de instalar los puntos de acceso en sus locales. Además, proporciona a los comerciantes datos y estadísticas interesantes sobre los intereses de los usuarios conectados a su red y por tanto, próximos a su establecimiento.
Una vuelta de tuerca más la proporciona la inglesa BT, que utiliza el ancho de banda sobrante de los routers de sus clientes de Internet fijo para desplegar repetidores WiFi a las afueras de Londres. La conexión está reservada ene ste caso a sus propios clientes o a los de compañías con las que mantiene acuerdos.
En España por el momento se han producido sólo algunos intentos en este sentido. Son conocidas las redes WiFi de carácter público municipal, y por parte de las operadoras Movistar a desplegado una discreta red de 2.000 puntos de acceso WiFi principalmente en hoteles y restaurantes, siendo gratuito para sus clientes y de pago para el resto. Vodafone, por su parte, también ofrece un producto empresarial que combina Wi-Fi con 3G y lo hace con la ayuda de la red de Kubiwireless.
Lo que está claro es que hasta el despliegue definitivo de la siguiente generación de telefonía móvil (LTE) que obligará a sustituir todas las estaciones de telefonía móvil de nuestro país en los próximos meses, el WiFi es el aliado perfecto y necesario para seguir disfrutando de las conexiones de datos en nuestro smartphone.

